Las ampollas normalmente se deben al roce continuo con calzado o con otras superficies. Ese roce hace que la piel se desprenda provocando una burbuja líquida. Por ejemplo, con los zapatos, las ampollas se producen por el roce de una costura con la piel, o el hacer deporte con calzado deportivo nuevo. Los trabajos repetitivos realizados con las manos con superficies duras o rugosas causan el roce que provoca las ampollas en las manos, y también ciertos deportes, como tenis, ciclismo o levantamiento de pesas.

Ciertas enfermedades pueden provocar ampollas, como también las quemaduras: nuestra piel se defiende de la quemadura creando una ampolla.

Para evitar las ampollas, debemos seguir unos consejos muy sencillos:

  • usar calzado adecuado, sin que apriete demasiado o esté muy holgado.
  • proteger la zona que roza con una tirita, usar calcetines.
  • proteger nuestras manos con guantes si vamos a realizar una actividad que roza nuestras manos con un objeto.
  • evitar el contacto de nuestra piel con superficies o líquidos muy calientes y con plantas urticantes.

Las ampollas a menudo se curan solas, pero podemos acelerar su desaparición, lavando la zona con cuidado, reducir las molestias con compresas mojadas con agua fría, mantener la zona limpia y nunca reventar la ampolla; si ésta revienta vendar la zona para mantenerla limpia. Si se infecta, hay que acudir al médico.

Lee más del artículo en El por qué nos salen ampollas

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